Luchar por el presupuesto de la Universidad Estatal de California (CSU) es luchar por el futuro del Estado de California.
Tres puntos principales
1) LA ECONOMÍA: Para una economía tan afligida como la de California en la
actualidad, la educación superior constituye una parte importante de la solución
del problema.
Por el contrario, de llevarse a cabo los inminentes recortes al presupuesto de la
CSU, el resultado será aún mayor debilitación de la economía del Estado y
todavía más disminución de los ingresos del Estado.
Dicho de otro modo:
• Cuanto más disminuya el número de egresados universitarios, tanto más será el estancamiento de la economía de California.
• Los ingresos de los egresados universitarios son mayores que los del resto de la población y por consiguiente contribuyen a mayores ingresos tributarios del Estado.
• Los Estados cuyos sistemas educativos proveen mayor número de profesionistas bien
preparados atraen mayor número de empleos altamente remunerados.
• La innovación acarrea consigo mejoras en la economía: la educación superior es la solución.
• La participación de la CSU en la economía beneficia al Estado y a las comunidades que la circundan.
• Las distintas unidades de la CSU por todo el Estado generan $760 millones en impuestos para los cofres estatales y comunitarios.
• La CSU emplea a más de 200,000 personas en el Estado.
• Cada dólar invertido por el Estado en la CSU genera recursos valorados a $4.41
• Las distintas unidades de la CSU contribuyen $13.11 mil millones a la economía del Estado.
• La reducción del número de estudiantes en la CSU resultará en menos egresados
universitarios, lo cual socavará el componente central de la economía del Estado.
2) ACCESO A LA EDUCACIÓN SUPERIOR: Los inminentes recortes
presupuestarios a la CSU le causarán al aspirante a la educación superior mayor
dificultad en ser admitido y continuar como estudiante universitario—se les
negará el acceso a muchos aspirantes más, especialmente a latinos,
afroamericanos, indígenas y a universitarios de primera generación, cuya
probabilidad de conseguir una educación superior se desvanecerá.
Dicho de otro modo, si los recortes presupuestarios a la CSU se llevan a cabo:
• El acceso a formar parte de la clase media disminuirá para aquellas comunidades cuyos hijos actualmente aspiran a la educación superior.
• Se socavarán los programas cuya meta es mayor diversidad en el estudiantado de la CSU.
• Se llevará a cabo la insistencia del gobernador Schwarzenegger de que los ex–militares tengan que competir por un número reducido de plazas estudiantiles en la CSU.
Y no sólo eso sino que además:
• La CSU ya tiene 10,000 estudiantes más de lo que el Estado puede sostener.
• Con el fin de reducir el número de solicitantes y, por consiguiente, de matrículas, el rector de la CSU Charles Reed ha cambiado las fechas para solicitar admisión a la CSU. Aún así, sin embargo, las solicitudes han aumentado, demostrando el gran interés que hay de parte de la juventud del Estado por la CSU.
3) LA INFRAESTRUCTURA: La CSU promueve el desarrollo de las plazas más
importantes del Estado—ingenieros, maestros, enfermeras, policías y bomberos.
Además, dentro de este contexto, el gobernador Schwarzenegger ha indicado que
• el Estado necesita desarrollar una infraestructura de $500 mil millones durante los próximos 20 años;
• hay necesidad de capacitar a 100,000 maestros más. Pero, ¿de dónde vendrán los recursos para todo esto? A nosotros, los miembros de la CFA, no nos cabe ninguna duda de que todo esto será imposible si se recorta el presupuesto de la CSU.
¡Alto a los recortes al presupuesto de la CSU!
¡Estudiantes sí! ¡Recortes no!